Jean-Joseph Rabearivelo | dividido entre dos mundos

 

Resumen: Jean-Joseph Rabearivelo (Antananarivo, 1901–1937) es el escritor más importante de Madagascar y uno de los autores africanos francófonos más reputados y universales. Además de en malgache y en francés, Rabearivelo escribió poesía en español, décadas antes de que naciera la literatura ecuatoguineana. Por ello, podemos considerarlo el primer escritor contemporáneo en lengua española del África subsahariana. Tradujo a Góngora al idioma malgache, por lo que fue también el primer traductor de textos literarios españoles a una lengua vernácula africana.

 

Introducción

Jean-Joseph Rabearivelo, el príncipe de los poetas malgaches —así lo llamó Léopold Sédar Senghor en su famosa antología de 1948 (Riffard, 2007: 110)—, nació en el barrio Isoraka de Antananarivo, capital de Madagascar, el 4 de marzo de 19011. Su familia, perteneciente a la casta noble de los Zanadralambo, se em- pobreció a raíz de los cambios introducidos por la colonización francesa. Rabearivelo abandonó tempranamente la escuela, en 1916. Se ocupó en diversos oficios: secretario, diseñador textil, bibliotecario, hasta que en 1924 entró a trabajar como corrector en la editorial malgache Imerina, puesto de baja remuneración que mantendría hasta su muerte. Fue un escritor precoz: a la edad de 14 años ya había publicado sus primeros poemas en lengua malgache.
En 1920 conoció a Pierre Camo, poeta y magistrado francés que influiría mucho en su obra primeriza, muy marcada por los modelos parnasianos y simbolistas franceses. Durante esta primera época, que abarca toda la década de los años 20, escribió diversos poemarios en lengua francesa, de los que sobresalen La coupe de cendres (1924), Sylves (1927) y Volumes (1928). También escribió, entre otras obras narrativas, dos novelas ambientadas en las postrimerías de la monarquía merina y los primeros años de la colonización: L’aube rouge (1925) y L’interférence (1928), ambas publicadas póstumamente.
En los años 30 Rabearivelo buscó un estilo más personal y enraizado en la cultura malgache, aunque también fue permeable a las nuevas corrientes literarias que venían del exterior, en especial el surrealismo. Durante estos años, Rabearivelo escribió diversos poemarios en verso libre. Los más conocidos son los poemarios bilingües malgache-francés Saika-nofy/Presque-songes (1934) y Nadika tamin’ny alina/Traduit de la nuit (1935)5. Asimismo, con la idea de recuperar y preservar el folklore de Madagascar, Rabearivelo cultivó el «hain-teny» [«ciencia de la palabra» o «palabras sabias»], forma tradicional de la poesía oral malgache. También escribió obras de teatro como Imaitsoanala, zana-borona/Imaitsoanala, fille d’oiseau (1935) y Aux portes de la ville (1936).
Amén de poeta, narrador y dramaturgo, Rabearivelo fue un fecundo diarista, crítico literario y traductor. Su actividad epistolar fue también muy intensa: llegó a cartearse con figuras como Paul Valéry o André Gide. Recientemente, hemos hallado en México varias cartas inéditas que Rabearivelo envió a uno de los intelectuales más importantes de las letras hispanas del siglo xx: Alfonso Reyes. El contacto epistolar con Alfonso Reyes se inició en 1932, cuando éste se hallaba destinado como embajador de México en Brasil. La correspondencia con el autor de Cuestiones gongorinas se mantuvo durante años y fue para el joven poeta malgache una ventana abierta al mundo literario en español.

 

La casa poseida de incendios

 

El 22 de junio de 1937, Rabearivelo, aquejado de una grave depresión y sin- tiéndose alienado entre dos culturas, decidió recurrir al suicidio y reunirse defi- nitivamente con los ancestros. Murió como quiso vivir: escribiendo. Poco antes de ingerir diez gramos de cianuro potásico, Rabearivelo anotó estas palabras en su diario Les calepins bleus:

Ce n’est pas drôle : un latin parmi les Welches, et avec les traits d’un Welche
– ceci soit dit sans moquerie aucune : Imaginez, en renversant les rôles, Jésus
Européen, (origine, traits, etc.).

Et cela, c’est moi : impérieusement, violemment, naturellement latin chez les
Mélaniens. Et avec les traits de ceux-ci.
Non, ça ne peut pas continuer ainsi.

 

Rabearivelo, traductor de Góngora al idioma malgache

Rabearivelo se mostró siempre muy atraído por los problemas de la traducción poética. Su proyecto de crear una literatura malgache moderna pasaba por verter a su lengua materna una selección de obras extranjeras ejemplarizantes. En este contexto hay que situar las traducciones que realizó de uno de los poetas más representativos del barroco español: Luis de Góngora. Rabearivelo profesó por este escritor una profunda veneración: las Soledades era uno de sus libros de cabecera y guardaba en su modesta casa de Antananarivo un busto del poeta cordobés al que compuso varios poemas.
Tal y como ha explicado su hijo Solofo, Rabearivelo comenzó a estudiar el español para poder leer a Góngora en su versión original. Autodidacta constante y pertinaz, se entregó con entusiasmo a la excéntrica tarea de aprender español en el Madagascar de los años 20 y 30. Lo hizo solo: leyendo, escribiendo, traduciendo durante años, a golpe de diccionario y a la luz de un quinqué. Como él mismo decía en su diario inédito Les calepins bleus: «Espagne, terre inconnue… La decouvrir pour soi, au prix de quel travail…
En una de las cartas inéditas que hemos descubierto en México, fechada el 25 de mayo de 1933, Rabearivelo revela a Alfonso Reyes que está trabajando en la traducción de las Soledades al malgache. No tenemos noticia de que esa traducción llegara a ser publicada. En cambio, sí hemos hallado tres sonetos de Góngora traducidos al malgache. Fueron publicados en 1932 en la gaceta de Antananarivo Ny Fandrosoam baovao [El nuevo progreso].
Sobre estas traducciones Alfonso Reyes escribió en 1933 una breve reseña en el Boletín Gongorino de su famosa revista Monterrey (Reyes, 1933).

 

 

 Rabearivelo, primer escritor contemporáneo del
África subsahariana en lengua española

Como hemos dicho, amén de en francés y malgache, Rabearivelo compuso también poesía en español, décadas antes de que naciera la literatura de Guinea Ecuatorial. En este sentido, Rabearivelo puede ser considerado el primer escritor contemporáneo del África subsahariana en lengua española.
Dado que Rabearivelo quemó la parte de su diario íntimo correspondiente a los años 1924-1933, no sabemos con precisión cuándo comenzó su aprendizaje del español. La correspondencia recién hallada en México nos revela que con toda seguridad en una fecha anterior a 1932, pues en una carta fechada el 27 de noviembre de ese año Rabearivelo comienza dirigiéndose a Alfonso Reyes en español para después confesarle con pudor en francés que es un autodidacta de la lengua española y que incluso ha escrito, en un tiempo no muy lejano, versos en español.
En otra carta, de 15 de marzo de 1933, Rabearivelo explica a Reyes que, convaleciente de una grave enfermedad, ha decidido retirarse al campo, donde piensa releer las Soledades de Góngora y escribir un poemario en español titulado Ventanas, compuesto por «quebrados de música sorda».
Posteriormente, en una carta a su amigo Robert Boudry, transcrita a su diario íntimo el 11 de septiembre de 1935, pero sin duda anterior a esa fecha, aludirá a la escritura de dos poemarios en lengua española: Ventanas abiertas y Vientos cautivos. En su diario también mencionará en otras ocasiones el poemario Vientos cautivos.
Sean diferentes poemarios o uno solo en distintas etapas de elaboración, lo cierto es que a mediados de los años 30 Rabearivelo tenía escrito en español un poemario titulado Vientos de la mañana. Así se desprende de las repetidas alusiones que hay en su diario y así lo atestiguaron en su día dos de sus amigos íntimos, Robert Boudry y el reconocido escritor malgache Jacques Rabemananjara:

Il fait souvent dans son Journal des citations en espagnol, lit les auteurs et en particulier Góngora car tout ce qui est préciosité et hermétisme l’intéresse. Il réunit dans la même pensée Góngora, Marini et Mallarmé. Il possède suffisam- ment l’espagnol pour écrire des poèmes et les publier dans cette langue, sous le titre Vientos de la Mañana (Boudry, 1958: 45).
Du surcroît, il a appris l’espagnol au point d’avoir pu composer un grand poème dans l’idiome de Cervantes, intitulé Los Vientos de la mañana. Il ne m’a jamais montré le manuscrit ; mais certaines correspondances qu’il entretenait avec des hispanisants y faisaient une allusion élogieuse (Rabemananjara, 1989: 33).

Solofo, el hijo mayor de Rabearivelo, anduvo buscando este poemario durante varias décadas, para lo cual contó incluso con la colaboración de Alfonso Reyes (Reyes, 1956: 650-651). Sin embargo, nunca pudo dar con él. Vientos de la mañana, como tantos otros escritos de Rabearivelo, sigue desaparecido.
A finales de 1936, pocos meses antes de su suicidio, Rabearivelo escribió en un poemario, todavía hoy inédito, llamado Proses pour Durtal, un largo poema titulado Le triple chiffre. El poema va dedicado a Alfonso Reyes y Armand Guibert, e incluye un pasaje escrito en lengua española. Mientras no aparezcan los poemarios antes señalados, este pasaje constituye la única muestra conservada de la poesía de Rabearivelo en español.
En Le triple chiffre, que transcribimos a continuación, Rabearivelo dirige un alienado apóstrofe a la ciudad de Antananarivo, a la que imagina como una gitana española; habla de sus recientes lecturas en español: el Romancero Viejo, el Romancero Gitano de Federico García Lorca —que acababa de ser fusilado— y Bajo los ángeles de Rafael Alberti; confiesa su amistad espiritual hacia estos dos poetas de la Generación del 27 y su amor por las tres culturas: la malgache, la francesa y la española.
He aquí el poema en cuestión:

 

Le triple chiffre

Pour Alfonso Reyes et Armand Guibert

Nul âne ne paresse en ce paysage que brûle et désole le soleil
nul âne nulle mule
les taureaux on ne les y fête plus pour la joie ivre de les voir mourir
et rien de ce qui fit dire à Victor Hugo
que Besançon était une vielle ville espagnole ne m’autoriserait non plus mon Iarive16
à faire de toi une Castillane
Or pourquoi m’obstiné-je
à voir en toi un autre Orient dans l’Occident tout comme cette péninsule ibéro-mauresque que j’aime tant pour sa profondeur

Est-ce parce qu’un panier de crevettes roses et de citrons et d’autres primeurs des côtes est là
devant moi
sur l’herbe maigre de cette cime jumelle où je me surprends
à te désirer de loin
Est-ce parce que le printemps fleurit ton ciel tandis que ton front est fouetté par la pluie ou bien parce que dans l’ardeur de la nuit hier
je me suis enivré en me récitant tant de romances viejos
dont celui d’Abenamar
mais plus m’a plu celui de la Rosa fresca
et les poèmes d’aujourd’hui de l’angélique Alberti
et de Lorca notre Federico le massacré de septembre

Mais n’est-ce pas plutôt parce que la Terre n’ayant plus de secrets
et n’étant plus que la terre grâce au progrès
les hommes sont plus nus et misérables et plus miséreux
et qu’habitant des maisons de cristal
et nantis de corps eux-mêmes translucides ils n’ont plus rien à se cacher
et que se perçoit presque simultanément
de l’un à l’autre hémisphère jusqu’au cœur qui bat
et aux cils qui tremblent

Et de là-bas c’est tout si nous n’entendons pas aujourd’hui
avec la vitesse de la lumière jusqu’au bruit de leurs canons
qui saccagent leurs propres annones

Mais le printemps est sur ton ciel mon Iarive
et bourgeons et fleurs tissent des couronnes autour de ton front que bat la pluie
et que cache le brouillard
Ah ne pensons plus aux dernières ondes
dont chaque oscillation nous fait vaciller le cœur

Ecoute
Ecoute
dans cet hispano-français
qu’à force d’ignorance et d’amour je me suis forgé
ce chant malhabile et passionné qui te va mieux que tout autre en cet instant où je te débaptise et t’imagine un peu gitane

Donde estas amiguita mia que no conozco y que no obstante me conoces
y murmuras mi nombre
Donde estas hermosa que nunca jamas he visto y que no obstante duermes en mi cabeza

y tienes
sueños en mi corazon
Donde donde estas

Et c’est toi cette belle inconnue que j’eusse aimée et qui le savait El c’est dans l’amitié spirituelle de deux Andalous
l’un Gaditan et l’autre Grenadin que je vous dédie éperdument
le rythme celé de cette presque-romance où se retrouve le triple chiffre obscur dont vous marquez votre amant
Iarive mon Iarive ô mon tombeau
et toi ma française lyre
que dans mon cœur j’ai taillé et toi España inmortal
terre plus double que la mienne

Numerosos investigadores han tratado la alienación y el desgarramiento cultural que padeció Rabearivelo a causa de la colonización. Se sentía dividido entre dos mundos: el de los suyos y el de aquellos que colonizaron su tierra. Incomprendido y maltratado por ambas partes, Rabearivelo gestó durante años una crisis personal que lo condujo finalmente al suicidio. Algunos estudiosos de su obra no han dudado en calificar su muerte de suicidio colonial.
Sin embargo, había en Rabearivelo un tercer componente obviado por la crítica hasta ahora: su relación con el español y la cultura hispánica. La aproximación de Rabearivelo a la lengua española fue una elección entusiasta, libre y personal:
«Je songe aussi à la gratuité donc à la pureté absolue du plaisir fourni par une acquisition intellectuelle de plus». Lo que comenzó como un juego intelectual fue, sin embargo, cobrando con el tiempo fuerza y sentido, hasta el punto de que, en su momento de plenitud y genialidad literaria, llegó a combinar la escritura no en dos sino en tres lenguas (malgache, francés y español) y, como hemos visto en Le triple chiffre, a confesar abiertamente su triple filiación cultural.

 

Conclusión

Jean-Joseph Rabearivelo, el gran poeta de Madagascar, fue el primer escritor con- temporáneo en lengua española del África subsahariana y el primer traductor de textos literarios españoles a una lengua vernácula africana.
Rabearivelo se suicidó joven, cuando su fascinante aventura literaria en español apenas había comenzado. Hay textos perdidos y muchos interrogantes todavía, pero con el presente trabajo hemos querido rendir un homenaje a este poeta universal y recuperar del olvido unas cartas, unos versos, unas traducciones que tienen el valor añadido de ser patrimonio común de la cultura malgache y la cultura hispánica.

 

– Irina Razafimbelo, Guillermo Pié Jahn

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